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lunes, 1 de mayo de 2017

Nota de suicidio de un joven gay

Tranquilos no es una nota de suicidio, solo explico un resumen de como en 4 meses mi cabeza me pedía que acabase con aquella frustración en mi, pidiendome que acabase con mi vida.

Siempre he pensado que al gente que caía en depresiones (quitando enfermedades mentales) eran débiles, simplemente como nosotros pero más débiles de mente. Debido a mi experiencia puedo decir que estaba equivocado.

A principios de año algo en mi interior empezó a fallar. Tengo una familia que me quiere, pareja estable en una relación muy sana, amigos, y mucho amor en mi vida. Pese a eso algo en mi interior empezó a hacer que me sintiera mal, y bloqueando, poco a poco, cualquier emoción o sentimiento que mi cuerpo pudiera crear. Día a día notaba como el sentimiento de amor desaparecía de mi corazón. La alegría desaparecía de mi vida, con ella el sentirme enfadado por cosas que normalmente me enfurecerían, o lo peor de todo, sentir tristeza por cosas que no son buenas para mi. Todo esto generaba una frustración en mi. No podía amar a mi novio, ni corresponderle con amor, hecho que empeoraba la situación. 

No sentía celos, envidia, arrepentimiento, pena. NADA. Todos mis sentimientos bloqueados, solo el bacio en mi interior frustrado por no poder estar ni triste por eso.

Durante estos meses diversos hechos pusieron a prueba mi máquina de emociones con resultados nefastos. Hice daño a mi mejor amigo destruyendo nuestra amistad, y fui incapaz de sentir nada respecto a ello. Cosa que solo hizo que empeorase la situación que había provocado mi fatal error.

Debido a la falta de amor en mi, tuve que pedirle un tiempo a Nutria, y poco a poco distanciarme de todos mis amigos. Todos mis actos solo hacían que empeorar mi estado.

pasados unos meses y llegado Abril, la situación no podía ir a peor. Por mi mente rondaban pensamientos oscuros, tales como acabar con mi vida sin sentido. A pesar de parecer una persona estable mental y emocionalmente, cuando tengo bajones me puedo volver muy inestable y peligroso emocionalmente para mi y para mis seres queridos. Sabiendo que mi estado no había sido nada cuerdo durante aquellos 4 meses, en los que ni un solo sentimiento salió de mi. En los que cada día era una tortura el hecho de tener que vivir. En los que cada acción que hacía solo hacía daño a mis seres queridos, a los que distancie. Por mi mente solo rondaban pensamientos de acabar con aquel sufrimiento de alguna forma.

No iba a hacerlo por el hecho de que eso solo haría daño a mi familia y amigos, destrozando sus vidas innecesariamente e injustamente. Fueron pensamientos egoístas en una época donde mi salud mental brillaba por su ausencia. Pese a necesitar ayuda profesional, que muchos amigos me recomendaron, no lo hice, alargando mi agonía y negando estar en una depresión o algún otro tipo de bache mental.

Afortunadamente, como de la noche a la mañana, después de haber estado 4 meses seguidos, sin descanso, con el mismo estado emocional nulo, las emociones volvieron a fluir de dentro de mi, dejando que hubiese amor en mi vida. 

Eso si, el daño que hice esos días ya estaba hecho, y hoy por hoy sigo pagando el elevado precio de actuar de aquella forma.

miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Hasta cuando durará su furia?

Cuanto dura un enfado? 
Dependiendo de la gravedad del motivo y de la amistad entre ambos. Pero poniendo por caso que el daño ha sido máximo a tu mejor amigo; cuando tarda éste en perdonarte?

Nunca me ha gustado dejar discusiones abiertas, y que alguien te diga que quiere dejar de ser tu amigo y te elimina de todos lados pues a él le parecerá un adiós, pero para mi es un hasta luego. Lo que a mi me importa es el "luego", ¿cuando dejará de estar enfurecido? Quiero poder hablarlo con él, y que me perdone, y que deje de tratarme como si hubiese asesinado a alguien. Está bien castigar a alguien si ha hecho algo malo, pero hasta que punto merece ese alguien seguir teniendo el castigo, si ya ha aprendido la lección, si ya ha sufrido más de lo que le tocaba por sus hechos.

Puede intentar eliminarme de su vida, pero yo seguiré ahí esperando para luchar por su amistad. Solo espero el momento justo donde atacar para recuperarle, pero sigue su furia tras días, y no aparenta apaciguarse. Me corroe por dentro el no saber el "Cuando", cuando se calmará, cuando se podrá habar con el, cuando estará abeto al diálogo y dispuesto a arreglarlo. Eso es la mayor tortura, esperar sin saber hasta cuando tiene uno que esperar-se. Como un videojuego que te encanta sin fecha de salida, solo que cada vez que piensas en el juego un inmenso dolor te aprieta en el pecho y te llena de arrepentimiento culpabilidad y tristeza.

Solo quiero que llegue ese día donde poder reemprender esa preciosa amistad que yo destrocé sin esperar tu desmesurada reacción.

Hasta que me perdones amigo, un beso.
 

martes, 13 de diciembre de 2016

Lo que faltaba.

En dos semanas será navidad, pero antes tengo una semana de exámenes. Estos días tengo bastante faena de la universidad, pero tampoco es que haga mucho, estoy algo saturado de tanta faena. Llevaba  varias semanas seguidas yendo al gimnasio pero debido a que fue fiesta los días que acostumbro a ir falté la semana pasada y hoy me ha dado mucha pereza retomarlo,  no estaba muy animado para el tema, no se por que.
Realmente no ha pasado nada interesante estos últimos días, todo sigue como siempre supongo. Mi novio Nutria y yo estamos genial, la universidad bien, (no me preocupa, soy buen estudiante), la familia ahí está.

Realmente me siento un poco estancado. Llevo unos días sin muchas ganas de nada, sabiendo que me falta algo pero no saber exactamente el qué y acabo por no hacer nada. Cuando estoy con Nutria estoy bien, así que no es nada de pareja. No se si es algo más personal, como estancamiento profesional, o que si retomase mi rutina de hacer mucha faena y volver al gimnasio se me pasaría. No lo tengo muy claro. También es verdad que me paso las tardes solo en casa, pero cuando llega mi familia tampoco me apetece estar con ellos y me aíslo. 

Por lo general tampoco soy tan animado o activo pero creo que falla algo estos días y no sale de mi solucionarlo. 

Realmente no tenía nada que contar, llevo toda la tarde frente al ordenador aburrido, he recordado el blog y me he puesto a escribir todo lo que pasa por mi cabeza.

Espero que aún me lea alguien, si es así no temáis si dejo de escribir una temporada, voy mirando el blog y si se me ocurre algo lo escribo. Cualquier cosa siempre podéis contactar conmigo por google+ o por email.

Un abrazo a todos!


lunes, 9 de marzo de 2015

Sucedió en la peluquería.

Me levanté más temprano de lo normal. Era raro puesto que la noche anterior había salido con mi amiga A y habíamos bebido algo. Y leí un mensaje en mi móvil diciendo que aplazásemos lo de la peluquería para la tarde, que ella quería dormir por la mañana, y recordé que la noche pasada habíamos acordado ir juntos a la peluquería a ponernos el pelo rojo. Sonará a locura de adolescente, pero yo quería hacerme algún cambio.

Llegada la tarde fuimos a una peluquería de mi ciudad, y nos atendieron un chico y una chica. Y por sexos se repartió la cosa, yo me fui con el chico, y A con la chica. Él era un chico joven, de unos ventipocos, con el pelo medio largo con un moño o una especie de peinado moderno que le daba un punto interesante. Tenía un rostro muy atractivo, con barba acompañado de una blanca e inocente sonrisa. Llevaba manga corta y se le notaban unos brazos fuertes pese a su complexión delgada. En el antebrazo tenía tatuados seis rombos, uno de cada color del arco iris, posicionados de forma hexagonal haciendo la figura de una flor. Su voz era suave, algo amanerada, pero que no lo volvía femenino, si no algo más sexy. 

Me llevó a la trastienda para saber más que me quería hacer en el pelo, y trató de convencerme para no teñírmelo todo y aún menos usar tinte. Finalmente acordamos unas mechas rojas muy discretas. 

Cuando empezó a cortarme el pelo empezamos a conversar, nada del otro mundo, de donde eramos, hicimos un poco de broma sobre el color del tinte. Me corto mucho ante estas situaciones. De hecho ante cualquier situación, nunca se que hacer o decir, así que procuro callar y hacer poco. Aún así la cosa fluyó;

-Pues yo vine a esta ciudad temporalmente y ya ves, me he quedado ya. Pero estoy algo solo, no tengo muchos amigos, tengo la sensación que todos fuman porros-me contaba mientras cortaba mi pelo. -No se Gato, no encuentro a buena gente.

Que pronunciase mi nombre se me hacía extraño. Sonaba a cercano aunque no llevásemos conversando ni 20 minutos. Sonaba a una insinuación, a que, con algo de esperanza sugiriese ser amigo mío.

La cosa siguió. Mientras se aplicaba el tinte yo estaba en la otra sala con A, y mientras atendían a otros clientes, los dos peluqueros, mi amiga y yo hacíamos algo de broma. 

Destaco como situación cuando la peluquera le dijo a A que le quería cortar el pelo mucho(debido a su mal estado), y ella pedía que solo las puntas. Llegaron al acuerdo de que le cortaría solo las puntas a cambió de que A volviese dentro de un mes. Y a nuestras espaldas, mi peluquero añadió:

-Y Gato también tiene que volver, que si no se corta cada mucho el pelo.

Ese comentario me hizo sentir especial

Llegó la hora de quitarme el tinte en el labvado de pelo, se encargó de ello la chica debido a que mi peluquero estaba atendiendo a otros clientes. Ella fue rápido y no estuvo demasiado tiempo ya que tenía que lavar el pelo también a A. Cuando ya estaba seco entró mi peluquero y preguntó;

-Le has hecho el masaje (capilar) a Gato?

-No, he tenido que ir rápido para estar con A - Contestó la peluquera.

-Pues Gato, la próxima vez que vengas yo me encargo de hacerte dos. Me lo apunto.

Finalmente me secó el pelo y me peinó y quedó algo bastante discreto pero diferente. Y me tocó esperar a mi amiga ya que su proceso era más largo que el mío.

Cuando acabamos nos pidieron hacernos una foto para la página web, y la chica bromeó diciendo;
-Poneos más juntos que parezca que sois amigos.

-Pero no sois pareja, no?-Preguntó con cierto tono de preocupación mi peluquero.

Tras la foto nos fuimos ya para nuestras casas.


Toda esa sobrada atención y ganas de hablar conmigo o de volver a verme me sobrepasaban. La verdad es que ese chico me hizo sentir que había algo de electricidad, una electricidad que me paralizaba. Una conexión que carecía de palabras y solo requería alguna mirada. Me sentí bien al ver que alguien así me prestaba atención, y de algún modo flirteaba conmigo. 

No pasó nada más, tampoco yo estaba interesado en él. Pero si tengo que ir otra vez a la peluquería, se dónde iré.



Chicos, ligar en la vida real es bien.

Un bloggerabrazo.

(No se si os habreis percatado que trato de escribir de un  modo más adulto y poético, con ánimo de embellecer mis textos, desde hace un par de entradas. Si no es así, no he dicho nada.)

Mi novio; Pingüino

Realmente este año ha sido un tanto horrible, y si habéis leído mis entradas anteriores comprenderéis el por que.  Pero toda mala racha...